Así se 'orienta' el voto de los electores en uno de los estados más pobres de México

Justino Robledo está encerrado en un cuarto pequeño y desordenado del municipio de Ecatepec, Estado de México, rodeado de cajas llenas de despensas y un sobre amarillo con miles de pesos para repartir. Justino tiene pegada en el sobre una lista impresa con los nombres de los pobladores a quienes destinará los billetes de 500 pesos (unos 25 dólares).

Él es el operador político de una agrupación que apoya al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y conoce muy bien la estrategia para convencer u orientar voluntades políticas. Estamos en uno de los estados más empobrecidos del país con 8 millones de habitantes en dicha situación, los cuales representan casi el 50 por ciento de la población, según datos de CONEVAL, la institución que mide la pobreza.

Pero esta entidad rica en pobreza, también lo es en número de habitantes, y ahí radica su importancia política. Por eso los partidos han invertido cantidades inimaginables de dinero para las elecciones que se celebrarán este domingo 4 de junio.

El Estado de México, mejor conocido como ‘Edomex’ por los mexicanos, es clave para las elecciones presidenciales del 2018, pues su padrón electoral de más de 11 millones de votantes, es el más alto de la República.

Aquí ha gobernado por 92 años —desde 1925— el PRI, gracias en gran medida, al respaldo del grupo priista más poderoso de México, llamado “Atlacomulco”. El apellido del actual candidato del PRI Alfredo del Mazo recuerda a ese linaje: su padre y abuelo fueron gobernadores de la entidad. Y tampoco es gratuito que sea primo del actual presidente, Enrique Peña Nieto.

‘El PRI confía en que se muevan las estructuras el 4 de junio’.
Pero este año, el partido que nunca ha sido puesto contra las cuerdas en el Edomex, está preocupado por la llegada de una figura femenina llamada Delfina Gómez Álvarez que ha demostrado ser una contendiente de peso. Ella podría encarnar el “voto antipriista” que emitirán este domingo los mexiquenses hartos de las altas tasas de delitos de alto impacto como homicidios, feminicidios, secuestros y extorsiones, los cuales no bajan de los primeros tres lugares a nivel nacional, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Delfina es la abanderada del partido izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), una maestra rural y ex alcalde cuya preferencia electoral ya ha rebasado al candidato de la estructura partidista, de acuerdo con encuestas realizadas por algunos medios de comunicación. Expertos en la materia apuntan que se trata de una competencia “histórica” debido a que el PRI nunca había tenido un opositor importante.

Sin embargo, señalan que las encuestas no son indicativas de nada. “El PRI confía en que se muevan las estructuras el 4 de junio”, y Justino es una de las miles de piezas que moverá la gran maquinaria que el PRI echará a andar hoy.

Un documento publicado por el equipo del opositor líder nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, revela una estructura piramidal lista para operar con una logística.

Justino, el operador político que trabajó 12 años para el PRI en diversas campañas, dice en entrevista con VICE News —a condición de que su verdadero nombre no se publique— que sólo está seguro de una cosa: “La gente dice que va a votar por Morena, pero la táctica y la maquinaria nos pueden hacer ganar. Y si no votan, tenemos al menos el 20 por ciento de los votos asegurados”.

Este año la maquinaria del priismo está a todo vapor.

 

Así es el mecanismo

La compra de votos es una estrategia que introdujo el PRI, hace décadas. Los votos se suelen pagar con despensas, dinero en efectivo, tarjetas con depósitos mensuales, cemento, pintura, becas y programas sociales que se reparten previos a las elecciones, de acuerdo con supervisores electorales, ciudadanos, especialistas e integrantes de campaña, entrevistados por VICE News.

La práctica está tan arraigada, que no es difícil encontrar testimonios en este sentido. A Carlos Domínguez de 26 años, residente en Cuautitlán Izcalli, le ofrecieron comprar su voto hace tres semanas: “Nos dijeron que si del Mazo se queda como gobernador nos van a dar a mi mamá y a mí una ‘Tarjeta Rosa’ que le dará efectivo mes con mes”.

Según un documento publicado por Morena —que no ha sido desmentido por el PRI— hay una nueva mecánica para la captación de votos.

La novedad de este 4 de junio —según dicho documento— será la utilización de más “casas” para llevar a los electores a votar. Esta estrategia fue confirmada por Justino y nos la explica:

Los ciudadanos cooptados en días anteriores serán llevados a casas, separadas por cinco manzanas cada una. Les darán desayunos, comidas y refrigerios; les entregarán una despensa, los subirán a un auto y los transportarán a las casillas para que emitan su voto.

Con el fin de asegurarse de que el voto sea para el tricolor, llamado así por sus colores de la insignia, la estructura priista aplicará el “carrusel” que consiste en entregarles una boleta tachada con el candidato del PRI para que después traigan limpia la que les entregaron en la casilla electoral. A su vez, la ‘limpia’ se tacha y se otorga a otra persona. Y así de manera sucesiva. “Aunque esta vez será un poco más difícil por la tecnología y las redes sociales”, reconoce el operador.

En las casillas electorales, donde se emite el voto, un supervisor del Instituto Nacional Electoral (INE) comentó que la conformación de presidentes, secretarios y vocales se amañan.

Los partidos siempre buscan, de alguna manera, tener a su gente en las casillas pues siempre ayudan a respaldar trampas. “Las casillas electorales las están imponiendo, como no se consigue la gente de manera natural, se abre una lista y se pide un permiso a la junta (…) Es ahí cuando nos llegan personas que dicen que sí quieren participar, pero pertenecen a un partido”, comenta una fuente a petición de anonimato, y apunta que el Partido Acción Nacional (PAN) ha llevado a cabo este mecanismo en el municipio de Huixquilucan, por ejemplo. Ningún partido se salva.

 

Para que el engranaje del PRI pudiera girar, meses antes se crearon consejos priistas en las colonias, entregándoles a cambio algunos de los beneficios señalados. Para Justino Robledo, no hay fórmula más eficaz que acercarse a los poblados más pobres de la entidad. “Se puede manipular a la gente más marginada”, comenta con una ligera sonrisa. Estos priistas que la maquinaria conforma, están encargados de ubicar cualquier oposición política para amedrentarla.

Delfina, la maestra rural que tiene en jaque al PRI

Delfina Gómez usa el cabello corto, y un lenguaje llano, que le da cercanía con la gente. Tiene 54 años, unos pocos kilos de más, y es de piel morena. Ella ha hecho campaña a ras del suelo, y tiene en jaque a los políticos priistas.

En el tablero de la política mexicana, el Edomex siempre ha sido una pieza importante. Hasta abril de este año el Instituto Nacional Electoral (INE) registró 11 millones 336 mil 199 ciudadanos. Los municipios más importantes son Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Toluca, Tlalnepantla, Chimalhuacán, Cuautitlán Izcalli, Atizapán, Tultitlán, Ixtapaluca, Tecámac, entre otros.

Debido a su electorado, el Edomex, es uno de los porcentajes que definirán los resultados de las elecciones presidenciales de 2018, sobre todo en Ecatepec, el municipio más poblado de toda América Latina. Sólo allí, conforme a los datos del Instituto, se concentran un millón 216 mil 718.

“Esta será una elección histórica”, asegura el doctor en política, Ricardo Espinoza. Delfina Gómez, exalcalde del municipio de Texcoco se ha convertido en un fenómeno popular. Durante los spots publicitarios y los debates, la abanderada de Morena no ha mostrado ese entrenamiento habitual y acartonado del discurso que tienen los políticos al uso; ni gesticula, ni mueve las manos como Peña Nieto o del Mazo en sus discursos.

Al principio el equipo de la candidata intentó cambiar su imagen original de maestra rural. La maquillaron y la vistieron distinto, pero eso “dio un bajón” en las encuestas, narra el columnista mexiquense Luis Loaiza. “Delfina no es producto de mercadotecnia. Después tomó su imagen normal, de maestra y contribuyó a que la gente construyera su imagen. La gente humilde se identifica con ella”.

Desde la perspectiva del politólogo Ricardo Espinoza, el priismo se ve amenazado desde dos aspectos: el simbólico —que representa acabarlos “en el mismo lugar que hicieron su territorio político, donde se hicieron millonarios, donde hicieron el poder de una forma hereditaria”—; y el político, que “anuncia la antesala para la derrota del PRI en la próxima elección presidencial” y el empoderamiento del dos veces candidato de la izquierda a la jefatura de Estado, Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena.

Cada uno con su lema

Las últimas encuestas correspondientes a mayo que fueron realizadas por el diario Reforma indican que la lucha será muy cerrada y colocan a la cabeza a Delfina Gómez con un 31.9 por ciento, luego seguiría del Mazo con 30.7 por ciento; después Juan Zepeda del Partido de la Revolución Democrática (PRD) con 14.1 por ciento, y finalmente Josefina Vázquez Mota (PAN) con el 14.1 por ciento.

Sin importar la posición que ocupen en las estadísticas, la batalla propagandística de los candidatos es notoria en cada rincón del estado. A las afueras de las terminales del metro Indios Verdes, Cuatro Caminos y Ciudad Azteca se pueden observar los ejércitos del priismo yendo de un lado a otro. Cada transporte público tiene pintado “Fuerte y con todo”, el lema del candidato priista Alfredo del Mazo, hijo de Alfredo del Mazo González y nieto de Alfredo del Mazo Vélez; políticos y exgobernadores mexiquenses.

Algunas paredes en las calles están pintadas con imagen de Delfina Gómez, bajo el lema “la esperanza de México”; y también se ven espectaculares en los que aparece Vázquez Mota. El PAN es la agrupación de la derecha mexicana que históricamente ha defendido a los electores de la clase media, así como los cuadros de allegados al catolicismo.

El rostro que también se ve por todos lados es el de Juan Zepeda, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Epílogo de un operador

A Justino Robledo le encomendaron una misión hace poco más de diez años: desestabilizar a los partidos políticos de oposición, ahí donde no gobernaba el PRI. Con esa función se inició bajo las órdenes de Isidro Pastor, uno de los operadores políticos más conocidos en la entidad.

Su tarea era convivir con las comunidades, conocer las necesidades, los enojos, las frustraciones. Después comenzaba a animar a los pobladores a realizar protestas. Mandaba a ciudadanos por delante para que se desatara un alboroto y, de ese modo, hacer cuestionable la administración. Así inició su “trabajo” de operador político.

Los años tricolores transcurrieron y escaló posiciones hasta convertirse en un operador en distintos municipios. Coordinó la orientación a favor de Enrique Peña Nieto, exmandatario del Edomex, y ahora presidente de la República; luego de Eruviel Ávila, actual autoridad del ejecutivo estatal. Y para las elecciones de este 4 de junio hará lo mismo desde un partido “satélite” (Nueva Alianza, Partido Verde de México y Encuentro Social) que acompaña a Alfredo del Mazo.

El próximo domingo Justino se levantará a las 5 de la mañana para trasladarse dos horas más tarde a la casa de campaña. Después les marcará desde su celular a todos los líderes de sección que están a su cargo. “Les doy ánimos y les pregunto si ya están listos”, explica Justino. Los líderes de sección son quienes coordinarán el movimiento de los alimentos, despensas y votos en las colonias. Los gastos se realizaron gracias a que el operador “bajó el recurso”, es decir, obtuvo el dinero procedente del partido para hacer la compra de estos objetos, así como los sobres con dinero en efectivo.

Para monitorear a sus subalternos, se abrió un grupo de Whatsapp donde los líderes y él tendrán comunicación, sobre todo cuando se trate de emergencias. Por todo este trabajo y el de meses anteriores de esta faceta electoral recibió entre 8.000 y 10.000 pesos quincenales (unos 500 dólares).

Empezó como un ferviente seguidor del priismo. Ahora sus necesidades y su familia lo hacen seguir en esto temporalmente, como si se tratara de freelance electoral. Ha perdido la cuenta de cuántos electores y cuánto dinero ha ‘operado’ en esta maquinaria bestial. “¿Crees en el partido?”, se le pregunta. No dice nada. El silencio ocupa el cuarto de la oficina de Ecatepec, en el que estamos. Baja la mirada y después lanza una sonrisa vacía.

*Para este texto se buscó la postura del PRI, pero no respondió a nuestra solicitud de entrevista.

 

Vice News

 

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