Morena rechaza aliarse con el PRD para las presidenciales de 2018

No es no. Apenas cinco días después de que el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), propusiera una alianza progresista para las elecciones presidenciales de 2018 y tan solo tres días después de que la presidenta de esta formación, Alejandra Barrales, tendiera abiertamente la mano al líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador ha contestado: “No”, una respuesta que fue sido recibida con grandes aplausos del auditorio. “Quienes se asocian con la mafia del poder no son más que mercenarios, politiqueros, oportunistas”, ha criticado López Obrador, en referencia a su antiguo partido, en el Congreso Nacional de Morena este domingo en la Ciudad de México.

En la cita, López Obrador, Delfina Gómez –excandidata a gobernadora del Estado de México por Morena–, y los demás oradores se han erigido como la única opoción posible. “Con excepción de Morena, casi todos los partidos están cooptados por la mafia del poder. Mi visión es que no podemos marchar juntos con estos partidos: PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano, Encuentro Social y Nueva Alianza”, ha enumerado el político.

Respecto a la propuesta del PRD, ha aclarado su opinión: “Han llamado a la unidad para sacar al PRI del Gobierno, cuando la verdad es que mantienen acuerdos con [el presidente] Peña Nieto y el régimen”. El líder Morena se detuvo además a recordar las alianzas de la organización de Barrales con el conservador Partido Acción Nacional (PAN) en distintas entidades del país.

Las elecciones a gobernador celebradas el pasado domingo en el Estado de México –consideradas un precedente importante de lo que podría ocurrir en los comicios presidenciales del próximo año, dado que es la entidad más poblada del país – no han resultado en el cambio que algunos sondeos apuntaban: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha vuelto a ser la formación más votada, tras 90 años de hegemonía. Pero sí habían abierto, aunque de forma breve por la negativa de Morena, un nuevo camino en la política nacional mexicana: el intento de una coalición de fuerzas de izquierdas para derrocar al PRI del presidente Enrique Peña Nieto.

El líder de Morena, excandidato presidencial por el PRD, solo ha dejado una opción y es la alianza entre su movimiento y el Partido del Trabajo, cuyo excandidato en el Estado de México, Óscar González, acabó declinando en favor de Gómez. No obstante, ambas propuestas se votarán, según afirmó López Obrador: “Serán ustedes los que decidan de manera libre y soberana, porque este nuestro congreso es la máxima autoridad de nuestro partido”.

El cónclave también ha servido para convocar elecciones internas en las que se elegirán a los representantes de los municipios y de los Estados de la República. Estos se encargarán de organizar la próxima campaña presidencial. López Obrador ha aprovechado la ocasión para presumir de los más de 854.000 voluntarios, “escogidos por comunidades, rancherías, pueblos, barrios y colonias de toda la República”.

Además, el político ha propuesto la formación de círculos (comités) –la misma iniciativa impulsada por Podemos en España– de análisis y acción “para transformar la realidad” y ha hecho hincapié en las tareas “de promoción y de defensa del voto”. Finalmente, ha respondido también a los que comparan a Morena con el régimen venezolano: “Decirles que no somos autoritarios ni mesiánicos. Somos mexicanos que queremos acabar con la impunidad para ver el renacimiento de nuestra patria”.

 

El País