EL LABERINTO DE LA SOLEDAD TROPICALIZADO I (El Choco tabasqueño)

Con el afán de traspolar a nuestra entidad el ensayo del maestro Octavio Paz, sin pretender competir o igualarme, ya que no hay comparación; y observar sin ser indiferente a que es lo que pasó con el Tabasco de nuestros abuelos, con los pueblos de nuestros padres y encontrar que es lo que nos llevó al estilo de vida actual en que estamos sumergidos (y a manera de catarsis sacar lo que me tiene harta de mi gente) y que las respuestas nos las de eso que el mismo Maestro Paz le llama “el genio de nuestro pueblo”. Los comentarios escuchados en las distintas canciones dedicadas a esta tierra, han quedado en una extraña ilusión, tanto en los autores como en quienes escuchan esas melodías. El adjetivo “El Edén” es una falsa presunción de lo que en esta tierra se vive. Tabasco es un lugar con amplias extensiones de agua, consecuentemente tierra fértil, este estado cuenta con más del 70% de los yacimientos en tierra de todo el país, es zona de grandes riquezas naturales (Comentario que año con año y hasta el cansancio, escuchamos en los distintos discursos de la embajadoras en lo que denominan “Máxima fiesta de los Tabasqueños” y que será descrito en otra entrega) pero algo pasó que la forma de vida no es nada atractiva.

Los Tabasqueños se denigran a ellos mismos. En una ocasión, no hace mucho, me entero que uno de los diputados sube a la máxima tribuna del Estado (La del Congreso), ridiculiza a sus compañeros y ridiculizándose el, recita una serie de cuentos y aventuras sátiro-cómicas. ¿Y qué fue lo que resultó? Pues el colmo, que la gente se reía y le aplaudía, cual espectáculo vil de carpa o burdel.

No es menos cierto que en pláticas la forma de hablar tan burlada de un representante de Tabasco en el Senado de la Republica (un senador por supuesto), que es criticado y se comenta: “Habla igual que el Peje”, “Le echa más crema a sus tacos y acentúa más el hablar Choco” y otros comentarios similares, pero la verdad respetable lector, es que el cincuenta por ciento de los chocos Tabasqueños, hablan así de feo y lo peor, no lo notan y el otro cincuenta por ciento, habla peor.

Ya en el túnel del tiempo, hace unos ayeres existió un lugar, que hacía las veces de lugar de esparcimiento y fuente de chismes, este lugar que era “la principal agencia de noticias” del Estado, se ubicó durante muchos años en la calle Juárez del primer cuadro de la capital, y fue conocido como “El Café casino”, ahí se dedicaban los visitantes a comentar todo tipo de temas, se enteraban de quien le debía a quien, quien había engañado a quien, y se comentaban las vidas de los principales personajes de la sociedad y la política.

Pasó un sueño que duró algunos años y de pronto nos encontramos con un Estado con demasiada prosperidad por la derrama de dinero que generaba la actividad petrolera, una Villahermosa inundada de las principales franquicias comerciales, también nos encontramos con una sociedad de los más materialista, soberbia, petulante, con mucha muestra de ignorancia, descortés, pero eso sí, un orgullo barato por ser de Tabasco o de alguno de sus municipios.

Para el tabasqueño común de los municipios, en el momento que le surgen indicios de ambición sueña con ser el presidente municipal de su pueblo, podrá tener otras mejores oportunidades profesionales pero el siempre querrá ser alcalde de su municipio. Y las bellas damas de la sociedad siempre tendrán el sueño dorado que es ser embajadora en la feria.

Quizá el Tabasqueño generó un afán de competir y ganar, porque la realidad es que quiere ser y se cree el número uno en todo, hasta en lo malo. La muestra está en que a un Tabasqueño le puedes decir “En el norte hay un Estado en que es el más endeudado” y el Tabasqueño te contesta: “No, Tabasco es el más endeudado”, podrán comentar que alguna entidad es la más peligrosa y la respuesta es “No, Tabasco es el más peligroso”. No podía faltar en los comentarios sobre la grilla (El Choco se siente experto en todo y en política no se podía quedar atrás), que en su mente ilusa nace, que el estado de Tabasco es el laboratorio político de la Federación, cosa además ridícula. Le explico por qué: al Gobierno Federal no le interesa para nada este Estado (por algunos acontecimientos), y esto es histórico, Tabasco careció de interés desde que los españoles que llegaron a América después de ser conquistada esta zona por Juan Del Grijalva, porque al acercarse a esta zona nomas encontraron agua, pantanos, calor y mosquitos, por lo que la zona no era nada atractiva. Me atrevo a decir que con trabajo nos ubican, a no ser porque de aquí han surgido los dos políticos más recalcitrantes de los últimos años.

El Tabasqueño se siente con derecho y capaz de no cumplir ningún tipo de reglas y si le reclaman se indigna, defiende su insensatez y su miseria intelectual, puede andar en la calle tirando basura, mal educado, si conduce automóvil se vuelve un cafre, un peligro, pero si tiene la posibilidad de visitar los Estados Unidos, allá se vuelve en automático un maestro en los buenos modales y del manejo del automóvil. Siempre se queja de su Estado, admira los lugares que visita, habla mal de sus paisanos, parece que se odiaran, pero en las reuniones sociales siempre da su mejor cara, presume aunque se haya endeudado para portar eso que presume. Cuando tiene necesidad de estar en un sector de atención al público, se queja del mal servicio pero si en ese sector está a cargo una persona de fuera se queja, que por que traen gente de otro lado para ese cargo. Y así defiende el poco valor que el mismo se da.

En fin el Tabasqueño se queja de todo menos de su propia mediocridad, no se ha dado cuenta que el peor enemigo de los Tabasqueños son los mismos Tabasqueños.

Ya los dejo, continuo en otra entrega, no sé cuándo, al fin que tengo mi holograma cero.