Trump y Siria

JAQUE MATE / Sergio Sarmiento

“Estados Unidos representa la justicia”.

Donald Trump

Donald Trump consiguió unos aplausos inesperados tras bombardear el 6 de abril una base aérea siria en represalia por un presunto ataque con armas químicas a población civil. Dos senadores republicanos usualmente críticos de Trump, John McCain y Lindsey Graham, emitieron un comunicado declarando que el bombardeo “merece el apoyo del pueblo de los Estados Unidos”. El presidente de Francia, François Hollande, y la canciller de Alemania, Angela Merkel, señalaron que el “presidente [sirio] Asad carga la responsabilidad total de estos acontecimientos” por su “repetido uso de armas químicas y sus crímenes en contra de su propio pueblo”. Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, declaró en Twitter: “Los bombardeos de EUA muestran una necesaria determinación en contra de los bárbaros ataques químicos. La [Unión Europea] trabajará con los EUA para acabar la brutalidad en Siria”.

El presunto ataque sirio con armas químicas tuvo lugar el 4 de abril sobre el pueblo de Jan Sheijun, en la gobernación siria de Idlib controlada por el Estado Islámico que busca derrocar al presidente Bashar al-Asad. Por lo menos 86 personas murieron, entre ellos una veintena de niños, por efecto de gas sarín. Las imágenes de televisión de los niños afectados conmocionaron al mundo. El presidente Trump dijo en Washington el 5 de abril que la vista de “gente inocente, incluyendo a mujeres, niños pequeños e incluso hermosos pequeños bebés” lo horrorizaron de tal forma que “mi actitud hacia Siria y Asad cambió mucho”. Éste es el mismo Trump que había afirmado que estaba dispuesto a ver a la cara a los niños refugiados de Siria para decirles que no podían entrar a Estados Unidos.

Las armas químicas están prohibidas por el derecho internacional y Asad es sospechoso de haberlas empleado en esta ocasión porque lo ha hecho en el pasado. El gobierno sirio, sin embargo, niega haberlas usado en Jan Sheijun y dice que destruyó las que tenía en 2013. Señala que el bombardeo en ese pueblo parece haber afectado un almacén de armas químicas del Estado Islámico. La explicación no parece descabellada. El uso de armas químicas contra un pueblo sin importancia militar parecería una estupidez en un momento en que Asad se consolidaba y Trump había revocado la política de Barack Obama de tratar de derrocarlo.

El bombardeo estadounidense de la base de Al Shayrat con 59 misiles Tomahawk viola también el derecho internacional. Aun cuando se hubiera probado que el gobierno sirio utilizó gas sarín, la represalia unilateral estadounidense estaría fuera de toda norma; pero como no hay certeza de que Asad usó gas sarín, ni hay resolución de Naciones Unidas, el bombardeo es legalmente un acto de agresión.

Trump parece haber cambiado radicalmente de posición ante Siria en los últimos días. En el pasado cuestionó los esfuerzos de Obama de derrocar a Asad, pero este 9 de abril la representante estadounidense ante Naciones Unidas, Nikki Haley, afirmó que “no habrá una solución política” en Siria “mientras Asad esté en el poder”. La posición estadounidense recuerda a la de George W. Bush en 2003, cuando inventó que Iraq tenía armas de destrucción masiva para derrocar a Sadam Husein, quien pese a ser un dictador proporcionaba una estabilidad a Iraq que desapareció con él.

El surgimiento del Estado Islámico ha sido consecuencia del vacío de poder provocado por el derrocamiento de Husein y el intento de eliminar a Asad. El cambio de actitud de Trump hacia Asad sólo terminará fortaleciendo al Estado Islámico y al terrorismo.

· NUEVOS ATENTADOS

Para recordarle a Trump los riesgos de seguir alimentando el Estado Islámico, ayer esta organización se acreditó dos nuevos atentados con bombas que dejaron más de 40 muertos en iglesias cristianas coptas en Egipto.

@SergioSarmiento