Editorial Corporativo

El derecho a asociarse como garantía del Estado para todo individuo sostiene al momento de reunirse todos los individuos deberán establecer primeramente un objetivo por el cual la convención a formalizar.

Primeramente debemos entender que las figuras asociativas son demasiadas e incluso teniendo distintas leyes que las reconocen y regulan, pero comenzaremos primeramente en esta entrega por explicar la principal distinción, la mas común; el motivo de la sociedad es con fines de especulación comercial o no, referidos en los artículos 75 fracciones I y II y 371 del Código de Comercio en vigor.

Es decir, usualmente al momento de que se constituyen los contratos de sociedades debemos tener en claro este primer principio, si la unión societaria será con fines de realizar operaciones comerciales principalmente o no: de aquí partiremos para entender si lo que se requiere constituir es una sociedad o asociación reguladas bajo las premisas del Código Civil o de una sociedad regulada por las Leyes Mercantiles, primordialmente las mas conocidas establecidas y reguladas por la Ley General de Sociedades Mercantiles.

En el entendido pues que si la unión pretende fines no lucrativos como sería una unión de profesionistas dedicados a realizar actividades propias de su profesión, es decir prestar servicios profesionales se deberá entender que lo mas adecuado será formalizar una sociedad civil como pueden ser un despacho de contadores, abogados, etc., aunque de manera no limitativa la unión que se establezca puede ser por un propósito de colaboración o de actividades no lucrativas para el reconocimiento o auxiliar de ciertos grupos conformados para beneficio de los asociados como pueden ser las Asociaciones, Fundaciones o Colegios de agremiados.

En cualquiera de los casos la forma de organización, administración y control corporativo son muy similares, aunque tomando en cuenta siempre su regulación establecida primeramente en sus estatutos internos y auxiliadas supletoriamente por la Ley que se deba aplicar, la comercial o la civil.

La premisa al momento de regirse se deberá entender en razón a su gobierno y la forma en que se tomen las decisiones, siempre estableciendo como su órgano supremo la Asamblea General integrada por sus miembros quienes en todo momento deberán avalar con su voto las decisiones tomadas por quienes controlen o lleven la administración de estas.

García Rendón afirma pues que la Asamblea será el conjunto de accionistas legalmente convocados y transitoriamente reunidos para formar y expresar la

llamada voluntad colectiva de la sociedad en la resolución de asuntos permitidos en la ley como en su contrato social “Acta Constitutiva que incluyen los estatutos de la sociedad”.¹

Para ello es importante desde el momento en que se constituye, tomar en cuenta la forma, lineamientos y requisitos establecidos por el contrato social y a falta de ello, la ley en la forma de convocar, reunir y desahogar las Asambleas.

En mi experiencia profesional resulta poco valorado este tipo de actuaciones establecidas y reguladas por la propia ley que en muchas ocasiones no son tomadas en cuenta por los propios socios; de ahí derivándose problemas a futuro entre y para los mismos socios o asociados.

En la mayoría de los casos mis clientes solicitan asesoría y en la mayoría de los casos no tienen conocimiento y mucho menos el control de las Actas de Asamblea y mucho menos la forma de poder justificar en la mayoría de los casos las distintas decisiones que ya han sido incluso ejecutadas sin una formalización establecida como exige la ley.

Un ejercicio habitual en las charlas, asesorías y con algunos alumnos en la materia de sociedades que imparto, es solicitarles si en la empresa o el negocio (familiar) en la mayoría de los casos en los que trabajan o participan, preguntarle al responsable si cuentan con la Escritura que contiene la Constitución de la misma, y si posteriormente han realizado otras; es sorprendente recibir como respuesta (en la siguiente sesión) que solo cuentan con el acta constitutiva y a lo sumo un testimonio que contiene un poder otorgado por los socios a favor de un tercero ajeno o a lo sumo el gerente encargado de la empresa (en muchas ocasiones algún familiar o empleado de confianza del o los socios).

Esto muestra lo siguiente: Una grave desatención por parte de los socios respecto a la administración y específicamente el gobierno corporativo de la sociedad, es decir la toma de decisiones por lo general no se toma en cuenta a todos los socios.

Es común si entendemos que en nuestro país por tradición las sociedades son conformadas por a lo sumo dos socios y que por lo general alguno o ambos son incluso testaferros de quienes en realidad operan, invierten y les pertenece la sociedad.

De aquí que se deriven otros temas que se vuelven problemas en la mayoría de los casos como el hecho de que en algunos casos quien otorga el poder ya no tenga

vigente dicha facultad según sus propios estatutos…temas que analizaremos en las próximas entregas.

Deseando que esta serie de entregas tocando éste tipo de temas y esperando les cause algún interés les dejo mi correo para cualquier comentario, duda o asesoría al respecto: mzurita@prodigy.net.mx o visite nuestra página, la cual por el momento se encuentra en mantenimiento para poder brindarles asesorías corporativas. www.sercolyp.com.mx Deseándoles una excelente semana nos leemos en la próxima entrega en cuestiones de derecho corporativo.